Por qué tenemos tanto cariño al SOS 4.8 y a Murcia, en general

El festival SOS 4.8 era aquel festival que empezó siendo de amiguetes, el festival familiar que abría la época festivalera, hecho con gusto y con un nivel de hipsterismo moderado y asumible. La cosa ha ido creciendo, y con ello su público, pero lo que más nos gusta de Murcia entera –y por ende, de este festival– es que mantiene su esencia. Grandes nombres en pequeñas dimensiones. Un gustazo, vaya.

Aquí los puntos de por qué que nunca, nunca, nunca hay que fallar a esta cita de mayo:

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¡estáis a contraluz, estáis a contraluz! pues sí, lo estabamos

  • THE NATIONAL. Que The National pase por España, en concreto, Murcia, es motivo para dejarlo todo e ir ahí donde estén. Confirmamos desde aquí que un 70% del público mandó un whatsapp tonto a su ex durante “I need my girl”. Por lo demás, todo bien, público entregado. Siempre es bueno ver a un montón de humanos sensibles, cabizbajos, con sus manos en el pecho y chapurreando inglés con buena voluntad. Claro que también el público desató en locura cuando Matt Berninger – hombre al que adoramos – se lanzó hacia el público y se puso en contacto, muy contacto, con aquella marea humana convertida en pequeños monstruos. Esto es una réplica de lo que hace el jodido Matt en todos sus conciertos. En Murcia lo besaron en toda la boca, lanzaron globos en su cabeza y, por poco, no le arrancan la camisa. Nosotras, sufriendo y disfrutando a la vez.

  • LORI MEYERS. Tenemos una teoría: Lori Meyers están guardados en una nevera del SOS, los dejan ahí todo el año, y cuando se acerca el 1 de mayo los sacan al escenario. Ahí están, edición tras edición, creciendo un poco con nosotras. Diciéndonos “mierda, os hacéis grandes, no deberías estar aquí ni cantando esto”. Pero os queremos. Mientras en otras ediciones se empecinaban en presentarnos el álbum del momento, este año se rindieron al público tocando viejos hits. Que, en otras palabras, es a lo que veníamos. Ya van siete años de ‘Luces de Neon’, pero nos sigue emocionando como si tuviéramos quince años y Mi realidad fuera nuestra canción top#1 del iPod.

  • EL ÚLTIMO VECINO. Gracias a Gerard de El Último Vecino por hacer que esas canciones que nos cantas se nos metan por dentro del cuerpo y por enseñarnos a bailar cual heroinómano de los años 80. Todo fue una fiesta, un baile eterno. Al día siguiente, salíamos de la tienda de campaña cantando: “hoy he tenido un sueeeeeeeño increíble…”

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no hay nada mejor en el planeta Tierra que ver un concierto cuando se va el sol

  • METRONOMY. No era la primera vez que los veíamos, así que ya íbamos con cierta ventaja en aquello de bailar frente a este cuarteto de electrónica bailonga. Para nuestra sorpresa, no contaban con Olubgbenga Adelekan – su bajista – porque estaba siendo padre en esos momentos (eso contaron). Nos invadió la ternura. Luego pensamos un minuto en lo bonito que sería poder ser madres en ese momento, y después empezamos a bailar “Everything Goes My Way” sin importarnos donde dejaríamos a nuestros bebés. Con todo el rollo de la maternidad, se nos olvidó un poco el enfado por no tocar “Love Letters“.

  • HINDS. Aquí están las chicas que parten el bacalao, nuestras chicas favoritas. Llenaron el escenario y, para la hora tempranera que era, no pueden quejarse de público fiel. Todos babeamos un poco con el desparpajo y talento de estas mujeres chillonas a las que luego podías encontrar disfrutando como las que más del festival como Personas Normales. ¡Cuánto se echa de menos gente tan maja y tan buena!

  • Hace dos año, Murcia a principios de mayo parecía Siberia, el Mercadona quedó arrasado en bufandas y leotardos. Este año la gente andaba aturdida a la entrada del cámping. 40ºC a la sombra, 55ºC en el interior de la tienda. Y todos los del norte desubicados por no haber hecho el cambio de armario a tiempo.

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la sensación de cruzar un terraplén de arena a 45 grados sabiendo que tienes que montar una tienda 2 seconds, que nunca es 2 secons, no se lo recomendamos a nadie

  • THE VACCINES. A ver, Estrella Damm tiene la culpa de que The Vaccines sea música de un anuncio de cerveza, de un coche, de un perfume de mierda, de cosas jóvenes. Todo el rato te imaginas riendo y subida a la espalda de un chico rubio, californiano, al lado de una playa de la Costa Brava. Y tienes un montón de amigos y amigas guapas y os hacéis fotos en analógico para ser aún más guapos. Es una música que te dice “coleguita, éste es el verano de tu vida”. Y aunque nada de eso es verdad, hay que decir que no se está tan mal viendo como todo el mundo se lo pasa muy bien.  Nada como hacer el grito “the Vaxxiiiiiiins” en plan guiri follonero.

  • MORRISEY. Morrisey y la carne ¿qué os vamos a contar? Como anécdota repetida decir que la gran mayoría de stands colgaron el cartel de “no se servirá carne hasta que termine Morrisey”, el stand de asado argentino incluido. Creemos que servían el choripan a base de ensalada.

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Son solo dos días, pero si no te llevas tres neveras, doce fuets, cuatro botes de zumo, una silla para cada uno y algo de pica-pica no eres nadie en el cámping.

  • LOS PUNSETES. Ser Ariadna (voz) de Los Punsetes, mantener una actitud hierática con la vida y soltar barbaridades. Si tuviéramos que elegir ser algo en la vida, seríamos eso. Nunca una canción tan salvaje como Me gusta que me pegues nos causó un placer tan profundo y sincero al bailar.

  • YEARS&YEARS. Son el hit del momento, el rebienta radios, y top 5 de cualquier radiofórmula. Incluso Spotify te los recomienda. Entras en el Corte Inglés y lo más seguro es que suenen ellos. En el Bershka suena el remix versión maquinero. Son Years&Years, y son ese grupo que da hasta un poco de cosa reconocer que te gustan. Arrastran fans como beliebers, aunque todavía no tienen nombre propio. Pero tendrán. Olly Alexander, voz de la banda, es sexy y baila sabiendo que es sexy. Británico de estilo desgarbado que atrajo gritos de féminas y hombres a partes iguales. Tuvimos que esperar hasta el final para escuchar la pegadiza “Kings” y marcarnos unos bailes arrítimicos. Pero valió la pena.

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A veces parece que Jagger nos pague mucho dinero por estar siempre ahí. Pero no. De momento no. ¡Hola Jagger!

  • En el SOS aunque los grupos se solapen, puedes correr de un escenario a otro en un periquete. Todo parece estar muy cerca. Voy al baño, voy a comer algo, voy a ver a los de Jagger, me voy al otro escenario, y todo esto en menos de 5 minutos sin perder a ningún amigo. Chapeau.

  • Que tomen nota los otros festivales donde para cambiar de escenario tienes que recorrer el Camino de Santiago, coger un metro, tres transbordos y subir escaleras.

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A veces cuando nos animamos mucho le pedimos a los camareros que se hagan foto con la patita. En ese momento hace mucha gracia. Ahora visto aquí, no tanto.

    • DORIAN. Cumplían 10 años, y hay que ir a Dorian, porque en su momento lo flipaste con ellos. En su momento es hace 10 años, y piensas ¿ahora qué? Esto es como volver a escuchar un disco de Laura Pausini. Pero no, fue apocalípticamente bello, un reencuentro espacial. Lo dieron todo encima del escenario, se creó tal sinergia con el público como pocas veces. Daba igual si era ‘todo lo que quiero es verte amanecer’, ‘pero cuando tu apareces desaparece el dolor’, ‘de donde nadie vuelve, yo te vi regresar’ o ‘a cualquier otra parte’, el público no cantaba, gritaba, saltaba y vociferaba. Nos llevaron a la adolescencia, y sí, a partir de ahora vamos a ir donde vayan Dorian, y que sean diez años más, por favor.

Vídeo por Jonathan Cot. Hemos cortado la parte donde salimos algunos cantando, para preservar nuestra dignidad.

  • Lloramos durante tres días al saber que este año el estadio de la Vieja Condomina no acogía el cámping. Berreamos, escribimos tres tuits de indignación, buscamos airbnb – en Murcia todavía está por llegar – hasta acabar conformándonos con el nuevo cámping. Leímos que era algo del estadio de atletismo de la zona universitaria. Bien, porque de nuevo teníamos gradas donde resguardarnos del sol achicharannte murciano y baños estilo vestuario, que siempre son de agradecer. Todo se agradece más allá de un Poly-clean. Mal porque resulta que la zona universitaria todavía no sabemos si está en Murcia o en Torrevieja, lo único que sabemos es que o cogías un tramvia y un bus, y al final llegabas. Desde aquí un saludo a la organización para que vuelva nuestra Vieja Condomina. ¡Viva!

Murcia, cámping, vestuarios, McDonalds y su párking loco, caminatas al sol… nos vemos el año que viene. Contamos los días.

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Esta es la imagen de la derrota. De tener que salir de la tienda arrastrándote cual serpiente en busca de sombra.

 

Texto y fotografías por Andrea Gómez y Anna Pacheco
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09.06.15 Guardado en: GUATEQUES, , , , , , Comentarios: 0

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